<<Entrevistamos a Helen Flix quién ha publicado su última novela «Vientos del Pasado, Vientos del Futuro», Nieve y Arena volumen 1, pero además por cuestiones del destino tuvo la suerte de convivir con distintos pueblos indígenas americanos, Hopi, Siuox, Incas, Shipibos-Conibos y de colaborar con distintas ONG en India, así como experimentar retiros espirituales en el Monasterio Budista Tibetano de Shar Gaden. Es Licenciada en Psicología Clínica y de la Salud (Col. 20492), posee, además, estudios superiores de Música, Medicina y Nutrición Humana. Estudió Medicina Tibetana en Nepal, India y Tíbet. Hipnosis Clínica por la Universidad de Barcelona. Miembro integrante de la Societat Catalana de Neuropsicolo. De ahí creó su mundo interior con un fuerte arraigo espiritual y otro quisquillosamente cientifista que me llevó tanto a adentrarme en las enseñanzas “oficiales” regladas como en las no oficiales. A buscar respuestas en la química cerebral y en las neurociencias, medicina, psicología, física, como a experimentar retiros en el “monasterio tibetano de Shar Gaden”, a estudiar medicina tibetana en India, Nepal y Tibet. Buscar en Israel el conocimiento de la Kábala-hebrea, conocer tradiciones afroamerindias en Haití y República Dominicana donde aún vive familia, así como en Florida-Miami donde viví mucho tiempo.>>

¿Quién es Helen para quién no conoce su pluma?

Helen: Soy una escritora psicóloga que me puedo considerar ecléctica porque tanto he escrito libros de psicología, novelas de historia chamánica. También he escrito libros sobre cómo entender las parejas y el budismo, como ética ficción, soy una escritora muy diversa, igual que me gusta mucho tipo de música como veo que vosotros abarcáis, pero también soy aficionada a muchos tipos de lectura sobre la literatura.

Con el último que me atreví fue un poco del estilo de Agatha Christie con thriller psicológico. Según los estados de ánimo, según las diferentes etapas que quería transmitir al público, me he decidido por un tipo de escritura o por otra; incluso hubo temporadas que parecía que escribía libros a pares de diferentes estilos. Ahora he vuelto a recuperar con una trilogía de Vientos del pasado, vientos del futuro la épica fantástica.

Si no me equivoco, tú primer es libro “Thor, El Iniciado: Historial del tiempo” ¿Qué recuerdos guardas y que fue lo que te hizo llegar a la escritura?

Helen: El primero fue Thor y después Nuevos Amaneceres y los he escrito pensando en mi hijo mayor que por aquel entonces tenía catorce años que era un gran lector de Tolkien. Entonces reflexioné que era una manera de entender mi filosofía de vida y valores, que yo quería que él entendiera no era haciéndole sermones, sino que era haciéndole el libro de Thor. Thor el iniciado es un joven que estaríamos dentro de una época sin tiempo y es parecido a la trilogía del Señor del Tiempo, algo similar, estaríamos dentro de una época atómica que tenía una sociedad elitista.

Por lo que le voy mostrando valores sobre el amor y romper las barreras del género, hablando de una espiritualidad no desde la vertiente religiosa sino desde una mente metafísica y evidentemente desde un concepto de psicología, el esfuerzo, la voluntad, el trabajo en equipo y el tener un objetivo; pueden ayudar a cambiar a la sociedad en la que vivimos y las realidades en las que nos encontramos. Eran todas estas sensaciones las que yo quería transmitir, con un libro u el otro eran escritos pensando directamente en mis problemas, él colaboró cuando tenía los capítulos escritos, los comentábamos y la verdad que él sigue diciendo que Thor y Nuevo Amaneceres siguen siendo sus libros de cabecera.

Sin embargo, es psicóloga y terapeuta en diversas terapias del crecimiento personal ¿Qué me puede decir sobre Sanadora de Almas?

Helen: Yo con seis años y fueron cosas del destino, ya que mi padre estuvo viviendo en el valle Jarabo, tuve un contacto muy directo con las personas que estaban en la casa donde yo vivía, en el rancho dónde estaba con mi padre. Las mayorías de las personas eran quechuas y comencé a adentrarme en un mundo, que para los niños es muy fácil saber que los animales tienen almas, que ocurren cosas mágicas y que la magia está en los pequeños detalles. Ahí se despertó en mí una necesidad de entender y conectar con el alma, hubo una anécdota: “Un año más tarde, con mi abuelo y estábamos en unas reuniones de literatura en Barcelona dónde él iba y un filósofo hizo una charla muy interesante, en la cual yo hice unas cuestiones sobre esas experiencias que yo había tenido; y cuando terminó esa charla el filósofo se dirigió a mi abuelo y lo felicitó por esa niña que había hecho las preguntas.

Por lo que se dirige a mí y me comenta que quería ser y yo me lo quedo mirando y le dije sanadora de almas, así toda convencida. Él me dijo que si era monja y mi abuelo le comentó que psiquiatra, pero entiéndelo desde esa cultura más mística, más de comunión con la tierra como tienen los pueblos indígenas, por lo que tenía que ser psiquiatra”. Desde entonces comprendí que tenía que dedicarme a trabajar con el alma y la mente humana. La verdad que eso me llevó a vivir con tribus piel roja en distintas partes de norte América y a vivir con comunidades de la selva Amazónica. Parte de estas vivencias las relato en dos libros, uno es el “Chamán el encuentro del corazón verde” y el otro “Desde mi Corazón”, entonces allí relato unas series de vivencias y experiencias.

¿Qué significa para ti la astrología y la cultura tibetana?

Helen: Esa conexión con lo indígena me llevó a trabajar con un grupo de personas en Estados Unidos, que decidimos hacer una marcha que uniríamos personas desde Tierra del Fuego hasta México y desde Canadá hasta México. Para que coincidieran en los 500 años de la entrada de Colón y la invasión de Colón en América como una serie de protestas y dos años antes se organizaron unas series de charlas, unos encuentros culturales que se hacían por primera vez, todo esto estaba en el orden del día. En uno de estos encuentros de haber estado yo en India, en la comunidad de Osho, dónde yo había estado estudiando, la medicina ibérica coincidí con unos monjes en un avión de regreso a New York. Tras una conversación en el avión dónde yo le ofrecí mi asiento al niño y me dijo que no, que ese era su karma, yo seguí leyendo.

Ellos lo vieron cuando ya bajamos del avión, me dio una tarjeta y me dijo que nos veríamos porque él era uno de los ponentes de las charlas que se habían organizado sobre el mundo indígena. Por tanto, el monje había ido a dar una ponencia para hablar de una leyenda que une la estrella del norte y la estrella del sur. Habla de cultura Bön que es una religión dentro del chamanismo y me enteré cuando leía la tarjeta, o sea que une el mundo tibetano y chamánico que es muy fuerte. Por eso la cultura del budismo tibetano está invadida de rituales, símbolos, chamanismo y la religión Bön bebe directamente de la cultura chamánica tradicional tibetana. Por lo cual él iba a hablar de la leyenda estrella del norte y de la estrella del sur, esto llevó que me invitaran a asistir a unos cursos de medicina tibetana.

Esto se convirtió en veinte años de mi vida, llenos de aprendizajes y una de las enseñanzas de la medicina tibetana y que deben saber todos los médicos es la astrología tibetana. Para contemplar el tiempo de duración de vida de una persona, una enfermedad incurable va a ser curable o si es incurable ayuda para dejar partir a la persona. Me pareció realmente muy interesante, cualquiera medicina tibetana encajaba perfectamente de alguna manera en las sesiones de acompañamiento y la muerte dentro de la psi oncología y me dieron permiso una vez tuve el título que es de médico tibetana para poder escribir libros y tengo algunos libros que tengo relacionados con ellos.

Después llegaron “El Asesino del Covid-19” y “La Molina, Caso Cerrado” ¿Cómo fue la experiencia de escribir thriller, después de escribir otro género?

Helen: Hubo una primera novela que fue un thriller psicológico que se llamó “Susana, la historia de una obsesión” y que la escribí por una cosa que surgió dentro de la consulta. Sobre una serie de personajes que se me presentaron en un momento dado y dieron para hilar el relato de “Susana la historia de una obsesión”, eso fue como un juego entre mi hijo mayor y yo. Siempre me retaba, has adorado a Agatha Christie, pero no vas a ser una escritora, sino que escribes una novela negra, total que de ahí salió Susana y mi hijo, que por aquel entonces tenía 18 años, se la entregó al que entonces era mi editor.

Este editor era muy amigo de un muy importante escritor de novela negra, Juan Genovés, y le dijo que la tenía que publicar. Me encontré con la sorpresa de ese relato corto de intento de thriller se terminó publicando, después de eso fue una época de Dan Brown escribió “En nombre de dios” y lo escribió en compañía de una persona que estaba dando cursos en la universidad de Edad Media en Historia del Arte, muy buen amigo mío.

Escribimos de María Magdalena, las vivencias de Jesús por la zona del mediterráneo en Francia, hablamos Cátaros y lo llevamos al estilo Dan Brown, la historia quedó parada, seguí escribiendo más libros de espiritualidad y no surgió nada más. Con el COVID yo me encontré teletrabajando en esos 83 días que estuvimos en esa España todos confinados.

Estuve trabajando con médicos y enfermeras que se desmoronaban, no había nada de nada y necesité poder sacar toda esa tensión que tenía y ese miedo que teníamos, incluidos los psicólogos, a la incertidumbre que se estaba viviendo. Pero claro, sacar un asesino en serie al que tú puedes controlar y que tú puedes vencer de alguna manera era crear la fantasía mental de que podías tener el control de lo que estaba ocurriendo, de ahí surgió “El Asesino del covid-19”. De ahí la novela que yo publiqué en Amazon, sin editorial porque pensé que llevarla a una editorial y que gustara, pues había pasado el momento y tampoco buscaba una resonancia y fue un capricho mío y como de una auto sanación, pero el libro gustó.

Sin embargo, la historia derivaba de ese personaje de Susana, del primer libro, de esa psicóloga perfiladora; total que ese verano fuimos a una colina y sucedió un hecho que desencadenó el nuevo libro de “La Molina, Caso Cerrado”. Ahora hay otro en preparación, no obstante que solo está hecho el esquema, la carcasa y esperando a que termine el segundo volumen de “Vientos del Pasado, Vientos del Futuro”.  Cuando acabe ese volveré al thriller que habrá cosas mágicas de la ciudad de Toledo y de Sintra es un lugar muy mágico con una arquitectura amazónica muy importante.

Helen Flix con «Vientos del Paso, Vientos del Futuro (Nieve y Areno)

¿Cómo le llega la historia de “Vientos del Pasado”?

Helen: “Vientos del Pasado” vino de la misma necesidad que tuve con Thor y Nuevos Amaneceres, tengo ahora una nieta de doce años que es igual de devoradora de libros que mi hijo. Le gusta tanto leer que al final le cogimos una Tablet, que en su casa no nos cabía en su casa, por lo que mi hijo sé comentando conmigo que no sabía cómo hacerle entender el uso de la palabra y como utilizarla.

Pero que tampoco sé hacerle entender que la magia existe, entendiendo la magia que hace, milagros y después me dijo que le gustaría que me conociera a mí más en la vertiente que tú como abuela, con ella nunca vas a explorar, ni vas a tener.

Ahí es cuando salió “Vientos del Pasado, Vientos del Futuro Nieve y Arena” por lo que se me ocurrió meter en la historia al mago Merlín, a meter druidas, cultura masónica, rituales masónicos, magia celta, elfos, duendes y sobre todo meter también la magia druídica. Hay uno de los mundos que es la tierra pura, es un mundo donde todos los que están ahí han llegado a una cierta iluminación y hablamos de esa magia búdica.

De alguna manera le expongo a la niña, todas esas cosas que su abuela lleva dentro, incluso todo lo que tengo escrito, por otra parte, también le enseño recetas de cocina, simbología de plantas y todo esto forma el aprendizaje que yo he ido adquiriendo a lo largo de la vida.

La utilización de determinados tipos de cristales, flores, el lenguaje, la esencia y el libro en cierta manera bebe porque está en mí y me di cuenta más tarde por qué era un poco del libro “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley, un poco esas parcelas. Un poco con esos dragones, es como Juego de Tronos, que Juego de Tronos bebe de la colección de Gómez, simplemente es que hemos sacado el espacio-tiempo y lo hemos traído a un mundo más medieval y épico fantástico.

¿En qué plano se encuentra la historia?

Helen: Es como la Tierra, pero tal vez dentro de mil años, dónde de pronto las guerras han sido tan cruentas que se ha decidido realmente darle una vuelta a la mente de la humanidad, en un entorno pacífico y pacifista. Entonces parto de esa idea, pero me imagino de los fallos que puede haber, cuando yo impongo una manera pacífica de pensar, suprimiendo determinados conceptos y creando un mundo uniformado.

Los Kibus eran pequeñas comunidades que debían ser sostenible y contar con su propia producción agrícola ¿Quiénes son Los Kibus?

Helen: Los Kibus son algo que realmente existe, en los años setenta Israel se organizó en tribus sociales, por lo que había comunidades dónde no había un líder. Si no que las personas que iban a defender las necesidades cada comunidad al gobierno central de Israel, eran las personas que más conocimiento tenían del problema y que más conocimiento tenía de aquella área o de aquella materia. Cada Kibu tenía que ser como una célula y tenía que ser auto sostenible, pero al mismo tiempo estaba intercomunicada con las otras comunidades.

Esto terminó desapareciendo con la entrada de Sharon en el gobierno porque no eran religiosos, eran comunidades sociales, pero no socialistas, sino comunidades sociales. Integraban también a palestinos y esto molestó a los ortodoxos y estas comunidades que se denominaban Kibutz fueron desapareciendo e instauraron los asentamientos. Yo tuve la suerte de poder vivir en un Kibutz y me pareció el funcionamiento más hermoso que podía haber para las comunidades y esa idea es la que plasma el inicio de la colección.

Incluso es forma de vida se podría traer a nuestra actualidad

Helen: Nosotros tuvimos en el año 98, un proyecto que lo presentamos hace una comunidad qué incluso las casas eran construidas haciendo una geometría sagrada y hemos planteado incluso una forma hospital y de universidad. Sin embargo, estábamos en un momento en el que el gobierno era de derechas en España y así como el colegio de arquitectos sí que nos aprobó el proyecto, el gobierno no nos dio permiso.

Me chocó que en la pulsera de vigilancia les pusieran turmalina negra ¿Qué me puedes decir al respecto?

Helen: La turmalina negra tiene el poder de parar las ondas electromagnéticas, pero la turmalina negra para mí es un símbolo de que si nosotros desafinamos la contaminación que tenemos de información y de ceder la información a través de las redes. Estaríamos utilizando una especie de criptones que desmontará este sistema que tenemos, donde nosotros mismos y nuestros propios datos se han convertido en el negocio.

Han pasado muchos siglos desde la hecatombe nuclear, a la madre Tierra le ha costado mucho limpiar todo el daño qué infligieron; además hasta que no llegó el Elegido, nadie hacía nada para repartir los pocos bienes que quedaban. ¿Piensas que en la actualidad está ocurriendo lo mismo con la madre Tierra?

Helen: A ver un 2 % de la población acumula toda la riqueza, ahora estamos viendo el conflicto de Rusia con Ucrania, es conflicto en el que la OTAN y que estamos hablando de una guerra, la OTAN ha salido reforzada. Países que nunca habían querido entrar en la OTAN querían refundar en una comuna de paz, han pedido solicitar entrar y han entrado ya en la OTAN. Estamos utilizando argumentos muy perversos como que, para tener paz, necesitamos más armamento, pero si yo no quiero haya más matanzas en Estados Unidos, no tendría que haber más armas.

Sí, yo quiero tener un mundo de paz, hay trabajar por la paz, no nos tendríamos que sentir siempre amenazados constantemente por la guerra. Putin está jugando permanentemente con la amenaza de que sí se hace determinadas acciones, nos mostrará las consecuencias de un ataque nuclear.

Entonces si no existiera un armamento nuclear, ese peligro no existiría, con el aumento del precio del gas, ahora estamos diciendo que es de gas verde las nucleares porque Francia quiere poner más nucleares. ¿Cómo vamos a considerar las energías verdes, las nucleares?

Ahora que me comentas esto, me doy cuenta de que antes de pandemia se habla y se centraba mucho en la polución en las grandes ciudades, sin embargo, ahora ya no se habla.

Helen Flix: Hay un ataque a los coches, pero sí te fijas no es desde el bienestar de salud, si no es que desde que no se puede mantener el CO₂ en aumento, porque además todo esto es muy caro. Además, todo esto nos obliga a depender de Rusia y de según qué países, por lo tanto, es el miedo a la dependencia quién se está cargando los 25 años de globalización que fue un error inicial, pero no lo estamos haciendo realmente por salvar el planeta. Lo estamos haciendo por mantener unos lobs y los bolsillos sanos de una gente.

Cuando las desgracias climatológicas empiezan a tocar el bolsillo de los ricos, entonces nos obligarán a los pobres entiéndalo así a consumir de manera diferente. Pero hemos vuelto al mismo número de turismos en España que había en el 2019, a los mismos números de vuelos, al mismo gasto de ropa de licras; sin embargo, estamos hablando de los micros prácticos, aun así, ¿Qué son las licras?

Por lo que según estadísticas cada año se compran veinte prendas por persona, ya sé que también hay gente que no se la compra, de promedio son veinte prendas y solo utilizamos diez, estamos haciendo de alguna manera un consumo irracional y estamos agotando el planeta y llenándolo de basura.

Nos han machacado tanto con miedo antes de la pandemia, durante la pandemia y ahora con la guerra que las personas desconectan, no quieren oír, no quieren ver. Lo único que hacen es disfrutar, gastar y vivir, con lo cual no hacemos conciencia colectiva, sino que nos hacemos más individualista y menos empáticos y reaccionamos menos ante la idea de colectividad.

Dirigir y crear el miedo en una sociedad es equivalente a controlar esa sociedad. Cada era tiene sus miedos, cada gobernante tiene sus enemigos, cada soberano asigna culpas y cada ciudadano aprende todo esto en forma de propaganda ¿Seguimos con lo mismo y él karma nos persigue era tras era?

Helen: Sí, porque mientras que no aprendamos y entendamos las lecciones que han quedado pendientes, lo único que hacemos es evolucionar tecnológicamente. Mejoramos relativamente la calidad de vida, porque evidentemente la funcionalidad tecnológica hace que hoy en día haya una medicina que antes no existía. Pero en cuanto a aprendizaje colectivo seguimos repitiendo, sí cogemos la historia a partir del 1900 sabremos que estamos repitiendo un patrón que no había en aquel momento.

Entonces, mientras no reaccionemos colectivamente y no nos demos cuenta de que el poder no está en manos de los gobernantes, sino que está en cada acción que nosotros realizamos, de cada cambio que hagamos nosotros en nuestro modelo de vida, de cada persona afecta a cinco. Cualquier pequeño cambio que alguien te dice que hagas y vaya a una mejora de la sociedad, se expande como la pólvora y como los virus y según que ideas son virus.

«Vientos del pasado, vientos del futuro» Vol. 1 «Nieve y arena»

Vivimos en una sociedad que ha ido negando la magia, proscribiendo poco a poco a los seres mágicos e incluso a los druidas. ¿Hay mucho tabú en la actualidad sobre la magia y la espiritualidad?

Helen: Seguimos con muchos tabúes sobre la magia y la espiritualidad, también es cierto que hay quién está utilizando la magia para timar a la gente y hacer daño mentalmente a la persona que pide ayuda a la magia. Pero la magia es lo que hoy llamamos ciencia, lo que antiguamente nos parecía mágico, la ciencia ha demostrado que son así, que son correctas. La magia nos da esperanza, la magia, el creer que los milagros pueden ocurrir nos da esperanza.

El problema cuando esto lo convertimos fanatismo a la ciencia o fanatismo religioso porque la religión no nos da la libertad a nosotros. Si no que las religiones nos marcan unas normas que nos quitan la libertad, ahí vuelven a crear miedos. Yo pienso que la magia tiene que ser ese espíritu de libertad, las brujas fueron las primeras feministas que se rebelaban contra el poder de la iglesia, contra el yudo del poder, Drama Queen, era machista, las quemaban en la hoguera. Entonces de alguna manera ahora las antiguas brujas son las actuales feministas y se le siguen quemando en la hoguera y se le siguen distorsionando los discursos.

Cuando pensamos en la magia, creemos en la esperanza, creemos en el positivismo, el ser positivo no quiere decir ser iluso o realista. Ser positivo es alguien con un problema, lo mira, lo analiza y mira la manera de poder solucionarlo. La magia nos da esa esperanza, nos da ese concepto, la espiritualidad nos da eso, la gratitud, la compasión, la solidaridad, nos da la empatía y para mí son valores que son muy importantes, no solo hay que recuperarlos si no hay que mostrárselos a los niños desde muy pequeños.

¿Con que personaje te identificas dentro de la historia?

Helen: Qué complicado hay muchas cosas de mí en Clionda, el druida, ahí me veo en muchas cosas, muy identificada. También de alguna manera por la parte de la psicología la veo muy referenciada en la tierra pura y después en la obsesión de Sam veo centrarse en las palabras y en cómo construir o destruir las palabras. Entonces ahí de alguna manera me veo muchísimo en Sam y en Clionda.

¿Cuáles son tus referentes literarios?

Helen: Evidentemente, Aldous Huxley, Agatha Christie me acompañó en la infancia, también el señor Alan Cohen, yo creo me devoré todos los libros y de la autora de La Saga del Tiempo. Pero también he sido lectora de muchos libros de filosofía y de literatura griega, Homero, La Divina Comedia, Ilíada… Me gustan también los thrillers psicológicos, los thrillers políticos como el “Niño 44”, pero también “El Mentalista”.

Por último, Helen ¿Qué nos puedes avanzar de tus próximos proyectos?

Helen: La segunda parte de “Vientos del Pasado” que se llamará “Sombra” nos vamos a encontrar con muchas reflexiones sobre lo que es la mente, el poder de la mente, el poder de la palabra, el amor, la compresión de lo que es el poder. Y sobre y como utilizar armas a personas que, aunque no tienen armas y esa parte de la guerra es muchas veces la que no tenemos en cuenta y es la utilización que podemos hacer de los sujetos para convertirlos en armas de guerra. También seguiremos en las líneas de los rituales, de conocer plantas, comidas, costumbres, un cuento y canción hebrea y un poco todas estas cosas.

<<Para finalizar la entrevista, desde «AfondaresCultura» damos las gracias a «Helen Flix» por su tiempo y dedicación, también por su libro «Vientos del Pasado, Vientos del futuro (Nieve y Arena)» y también estaremos atentos a sus próximos proyectos.>>

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